«La simulación permite poner al estudiante en situaciones reales y entrenar competencias específicas de la profesión de maestro»

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Laura Torreguitart Llauradó (Barcelona, 1979) es maestra en educación infantil (UAB). Criada en Sabadell, afincada en Sant Joan de Vilatorrada y con un fuerte vínculo con Castellfollit de Riubregós, siempre tuvo clara su vocación de maestra porque siempre ha tenido curiosidad por el aprendizaje, pero también porque la marcaron muy positivamente los maestros de tuvo durante su etapa escolar. Actualmente coordina el CFGS de Educación Infantil del Campus Profesional de UManresa. Fue a través de una compañera del Campus que descubrió el potencial de la simulación para la labor docente. Por eso decidió formarse como instructora en simulación a través de un curso del CISARC, Centro de Innovación en Simulación. No tuvo suficiente y en cuanto pudo se matriculó en el máster universitario en Metodología de la Simulación, que imparte UManresa. Ahora aplica la metodología en las aulas y está tan convencida de su utilidad que prepara una tesis doctoral para aplicarla en el trabajo de los equipos docentes de los centros educativos.

¿De dónde te viene la vocación de maestra?

Ésta es una pregunta que hago a menudo a mis alumnos. En mi caso, creo que es de la curiosidad. Siempre me ha gustado mucho aprender, compartir lo que aprendo con otras personas, sobre todo con los niños, que todavía no han sido «contaminados». Pero también creo que buena parte de mi vocación viene de la influencia de los maestros de las escuelas de Sabadell donde estudié: la escuela Gespa y la Escoleta de Bellaterra. Tuve unos profesores excepcionales, que aplicaban metodologías innovadoras, que nos hacían pensar, que nos estimulaban el sentido crítico... Yo quería ser como mis maestros... De hecho, tuve la suerte de poder colaborar con ellos como monitora mientras estaba estudiando. Pero a la vez pienso que la vocación también debe cultivarse, compartiendo conocimiento, aprendiendo diferentes maneras de hacer las cosas... Y hoy en día mi vocación sigue creciendo

«Siempre me ha gustado mucho aprender, compartir lo que aprendo con otras personas (...) Pero también creo que buena parte de mi vocación viene de la influencia de los maestros de las escuelas de Sabadell donde estudié (...) la vocación también debe cultivarse, compartiendo conocimiento, aprendiendo diferentes maneras de hacer las cosas... Y hoy en día la mía sigue creciendo»

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?

Mi primer trabajo, después de diplomarme, fue en una escuela del Vallès Occidental. No tengo muy buen recuerdo de ella, porque la forma de acompañar al niño que viví allí iba en contra de lo que yo creía que debía ser. Cuando con mi pareja decidimos establecernos en la comarca del Bages, me incorporé como sustituta en una escuela concertada de Manresa. Tampoco me gustó del todo, pero era un centro más respetuoso con el niño que lo que había conocido en mi primer trabajo como maestra. Tuve la suerte de que justo entonces se puso en marcha el proyecto de guarderías municipales de Manresa y me incorporé al equipo de la guardería Estel, donde aprendí y al mismo tiempo desaprendí a ejercer de maestra. Estuve allí durante siete años. Cuando me reincorporé después de mi primera maternidad, mi mirada cambió y empecé a ver cosas que no me acababan de gustar en el trato hacia el niño. Por eso, cuando se me planteó la posibilidad de optar a un nuevo proyecto docente, la puesta en funcionamiento de la Escola Rexics de Fonollosa, no me lo pensé dos veces. Dirigí el centro durante 10 años y aprendí muchísimo.

¿Y cómo llegas a la Universidad?

Pues justamente mientras estaba en Rexics. Los estudios de Educación Infantil me plantearon la posibilidad de dar charlas a los estudiantes del grado en Maestro de Educación Infantil sobre cómo era la experiencia de llevar adelante un proyecto de creación de una guardería desde cero. Y, a partir de ahí, todo lo demás fue surgiendo. Primero me propusieron dar una asignatura de primer curso y después, asumir el prácticum de cuarto curso. Esto lo fui compaginando con el trabajo en la guardería hasta que fui madre por segunda vez. Justo entonces la Universidad empezaba a plantear la creación de un nuevo ciclo formativo de grado superior (CFGS) de Educación Infantil y me propusieron diseñarlo. Cuando me plantearon coordinarlo tuve que decidir si dejar la guardería o continuar y dejar pasar la oportunidad profesional de implicarme en la puesta en marcha de unos estudios nuevos. Me hizo mucha ilusión asumir este nuevo reto, pero fue una decisión muy difícil de tomar, porque la guardería estaba en un momento muy dulce. No me equivoqué nada, porque Rexics y el proyecto de la guardería continúa creciendo con el equipo actual. De hecho, el contacto que mantiene con la Universidad le ha ayudado a crecer y a convertirse en un ejemplo de buenas prácticas en las primeras etapas educativas.

¿Cómo te ayuda tu vocación en la formación de maestros?

Me gusta mucho explicar cosas y ver la curiosidad en las personas. Cuando di las primeras charlas, entré en contacto con gente joven y me conecté con ellos a partir de mi experiencia como estudiante de maestro. Cuando eres madre, la perspectiva de la guardería cambia. Con la docencia ocurre lo mismo, porque yo también he estado estudiando y me gustaría que todas las personas que tengo en clase vayan cada día con ganas, como me ocurría a mí. A mí la vocación me anima a salir de la docencia que se ha llevado a cabo durante toda la vida, porque no funciona. La Universidad me ha dado mucha libertad para plantear la formación y el reto que me marco siempre es el de utilizar nuevas metodologías, nuevas formas que me permitan alcanzar el objetivo de motivar a los alumnos.

«La Universidad me ha dado mucha libertad para plantear la formación y el reto que me marco siempre es el de utilizar nuevas metodologías, nuevas formas que me permitan alcanzar el objetivo de motivar a los alumnos»

¿Es así como entras en contacto con la simulación?

Yo no sabía nada de la simulación hasta que en el Campus Professional coincidí con la coordinadora del CFGS en Prótesis Dentales. Ella estaba cursando el máster universitario en Metodología de la Simulación en UManresa y me hablaba a menudo de la utilidad que tenía en la docencia. Empecé asistiendo al curso de Instructor en Simulación y me enamoré de esta metodología. Era muy clínica, pero yo veía que tenía mucho potencial para utilizarla como herramienta docente en el ámbito educativo. Y me propuse convertirme en experta en simulación y así poder aplicar la metodología tanto al CFGS en Educación Infantil como al grado en Maestro de Educación Infantil. Por eso me matriculé en el máster universitario.

Realizar el máster me marcó mucho, no sólo por los aprendizajes, sino también por la calidad de los docentes. Además, cuando llevas muchos años haciendo docencia, está bien volver a ponerte en el rol de estudiante, es muy enriquecedor. Te das cuenta del gran esfuerzo que llevan a cabo los docentes para preparar una formación encaminada a la experiencia. Todo lo que hacíamos en el máster me removía y me conectaba personal y profesionalmente. Fue una formación que me permitió crecer mucho, que me daba herramientas constantemente para mirarme al alumno de forma distinta. Todo lo que aprendía podía aplicarlo enseguida, tanto con el alumnado como con el profesorado del equipo. Estoy convencida de que ahora soy mejor docente, más capaz y me siento mucho más reforzada porque el máster me obligó a confrontarme con cosas que creía que estaba haciendo bien, pero también me reforzó algunas cosas que ya hacía correctamente y que fueron tomando todo el sentido.

¿Qué posibilidades tiene la simulación en el ámbito educativo?

Tiene un potencial muy elevado porque te permite poner al estudiante en situaciones muy reales, y esto hace que entrenen competencias específicas de la profesión y competencias que son transversales, que les serán útiles de por vida. A diferencia de otras disciplinas, la simulación aplicada a la educación no es tan técnica, pero es una gran herramienta para el entrenamiento de situaciones similares a las que tendrán que vivir y permite crecer mucho profesionalmente. El estudiantado que ha hecho simulación tiene la sensación de que ésta es una de las herramientas metodológicas que da más sentido a lo que están estudiando.

«La simulación aplicada a la educación es una gran herramienta para el entrenamiento de situaciones reales y permite crecer mucho profesionalmente. El estudiantado que ha hecho simulación tiene la sensación de que es una de las herramientas metodológicas que da más sentido a lo que están estudiando»

¿Y cómo la utilizáis en el CFGS y en el grado?

Ahora mismo estamos diseñando un programa de simulación para los estudios de educación infantil. Diseñar este programa es complejo, porque debe responder a unos objetivos de aprendizaje y estar dotado de rigor académico. También estamos procurando que los docentes realicen la formación de instructores en simulación para que se familiaricen con la metodología y para disponer de una red de docentes que se especialicen en ella. Es un trabajo que estamos desarrollando con el apoyo del CISARC, el Centro de Innovación en Simulación de UManresa. Una simulación siempre tiene mucho trabajo detrás de que no se ve.

Uno de nuestros propósitos es que del programa de simulación aplicado a la educación podamos sacar evidencia científica, demostrar que su uso ayuda en la formación de los futuros profesionales de la educación. Esto ya lo estamos trabajando a través del mapa de talento con las estudiantes del CFGS. El objetivo es ver cómo el trabajo que se realiza durante los dos cursos del ciclo, utilizando la simulación, tiene un impacto en las personas y en la mejora de las competencias de cada estudiante.

¿Qué aporta la simulación a la formación de los docentes?

De la misma forma que las prácticas en las escuelas, la simulación suma a las experiencias de los profesionales antes de ponerse delante de un aula. Podemos simular, por ejemplo, una entrevista de trabajo para incorporarse a un equipo docente. Haber trabajado esto durante los estudios aporta seguridad a la hora de afrontar la situación en la vida real. También trabajamos simulaciones de trabajo en equipo entre docentes o de relaciones con las familias.

«Estoy del todo convencida de que la simulación puede ayudar a mejorar las relaciones de los equipos docentes de las escuelas, por eso le dedicaré mi tesis doctoral. El trabajo en equipo es básico en cualquier guardería, escuela, universidad o institución que se dedique a la educación»

¿Te ha enganchado tanto la simulación, que le dedicarás tu tesis doctoral?

Sí, ahora me he matriculado en la Escuela de Doctorado de la UVic-UCC, dentro del programa de doctorado en Innovación Docente. Dedicaré la tesis al uso de la simulación para mejorar el trabajo de los equipos docentes. Con mi experiencia de más de veinte años de maestra y como tutora de prácticas, me he dado cuenta de que uno de los principales problemas de las escuelas son las malas relaciones entre las personas que integran los equipos docentes. Los equipos lo son todo en una escuela y deben respetarse, comprenderse, aceptarse y valorarse para sacar adelante un buen proyecto educativo. Estoy del todo convencida de que la simulación puede ayudar a mejorar este aspecto relacional y que puede ser una gran herramienta para impulsar su desarrollo para que haya un auténtico trabajo en equipo, básico en cualquier guardería, escuela, universidad o institución que se dedique a la educación.

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