- El centro de la UVic-UCC cumple una década habiéndose convertido en un referente en el ámbito de la bioeconomía circular, la ecología aplicada y los sistemas agroalimentarios sostenibles
- Hoy cuenta con una plantilla de 110 trabajadores, está participando en 45 proyectos europeos y tiene un presupuesto anual de 6 millones de euros
El 14 de noviembre de 2014, hace diez años, se fundó el Centro Tecnológico BETA (Biodiversidad, Ecología, Gestión Ambiental y Alimentaria) de la Universidad de Vic - Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC). Ubicado inicialmente en la planta baja de la Facultad de Ciencias, Tecnología e Ingenierías (FCTE), en el edificio Torre dels Frares del Campus Vic, y con una plantilla de cuatro personas, se ponía en marcha con el objetivo de avanzar en la investigación que se realizaba en el ámbito del medio ambiente y la sostenibilidad en la Universidad.
En la actualidad, el CT BETA es un centro reconocido internacionalmente, con amplia experiencia en transferencia de conocimiento a las empresas, y en la participación y coordinación de proyectos europeos, y también altamente activo en diversas iniciativas con impacto en el territorio catalán. Por un lado, su objetivo es poner la investigación y la innovación al servicio de los territorios rurales para ayudarles a ser más sostenibles y competitivos. Por otra parte, quiere ser un actor útil en el ámbito de la integración de la sostenibilidad ambiental, económica y social, tanto para las empresas de diversos sectores económicos —en especial, del agroalimentario— como para la administración pública, el mundo académico y la sociedad en general.

El CT BETA contribuye de manera significativa a posicionar a la Cataluña central como un polo de conocimiento y sostenibilidad
El CT BETA no solo es un referente internacional, sino que también desempeña un papel clave en la proyección de la UVic-UCC en la ciudad de Vic, y en el conjunto del territorio de Osona y de la Catalunya central. El centro contribuye de forma significativa a posicionar esta región como un polo de conocimiento y sostenibilidad, capaz de atraer talento internacional y acercarlo a las necesidades locales. Asimismo, refuerza el tejido productivo del territorio, especialmente en el sector agroalimentario, con una firme apuesta por el desarrollo sostenible y la competitividad.

Proyectos nacionales e internacionales
Miembro de la Red de Centros TECNIO de Cataluña desde sus inicios, el CT BETA participa cada año en numerosos proyectos de investigación nacionales e internacionales, un tercio de ellos coordinados por el propio centro. Hasta ahora ha participado en 62 proyectos europeos y más de 20 proyectos nacionales, y también ha colaborado con más de 50 empresas, en su mayoría catalanas, en más de 100 proyectos de transferencia de conocimiento.
También destacan los vínculos del centro con la administración pública, con la que durante estos diez años ha estado colaborando activamente en diversos proyectos estratégicos, como el apoyo a la coordinación de la Mesa para la Gestión Sostenible de la Ganadería en Osona, redactando propuestas para los planes de gestión de Cataluña de los lodos de depuradora o del digestato proveniente de las plantas de biogás; el impulso de proyectos estratégicos territoriales, como Osona Biocircular; el asesoramiento a gobiernos locales a través del Programa SIMIL, o el impulso de la Plataforma Catalana de Nutrientes.
Hasta ahora el CT BETA ha participado en 62 proyectos europeos y más de veinte nacionales, y ha colaborado con más de 50 empresas, con las que se han superado los 100 proyectos de transferencia de conocimiento

Sergio Ponsá, director del CT BETA, explica que la razón de ser de este centro, integrado por un equipo científico pluridisciplinario, es “poder ser un centro de referencia para el sector agroalimentario catalán, que aporte conocimiento al territorio, pueda entender sus necesidades y desarrolle proyectos que acaben teniendo un impacto real”. Laia Llenas, subdirectora del centro, añade que “las personas del equipo del BETA son el eje principal del proyecto, ya que sin su motivación, implicación y tarea no hubiéramos podido llegar hasta aquí”.
Perspectivas de crecimiento
En estos diez años, el CT BETA no solo ha ido aumentando sus unidades científicas y ámbitos de trabajo, adaptándose a las necesidades de los distintos actores y sectores con los que trabaja, así como considerando las diversas estrategias políticas nacionales e internacionales, sino que también ha crecido físicamente. En primer lugar, con el traslado a Can Baumann, en julio de 2021, donde actualmente ocupa 1.260 m². Además, desde 2019 tiene 5.000 m² de superficie de campos experimentales, cedidos por el Ayuntamiento de Vic, para la realización de ensayos agronómicos, y actualmente se está trabajando para poder doblar esta superficie. También, en breve, se inaugurará una ampliación de espacios en el mismo recinto de Can Baumann, unas nuevas instalaciones que se sumarán a las actuales y que tendrán una superficie de 1.700 m², para acoger más despachos y espacios para plantas piloto.

Además, el CT BETA está trabajando para desarrollar su actividad en nuevos ámbitos y también en otros puntos estratégicos del territorio catalán, que le permitirán ser más competitivo e incrementar su impacto.
Por un lado, el centro ha establecido una dinámica de colaboración con el grupo de investigación BiBio del Museo de Ciencias Naturales de Granollers que hasta el momento ha permitido promover y compartir de forma conjunta algunos proyectos relacionados con el estudio de la biodiversidad, el desarrollo de bioindicadores y la ciencia ciudadana. “Estratégicamente, se trata de una iniciativa de gran valor para el CT BETA, ya que le abrirá las puertas a otros territorios e iniciativas que reforzarán su apuesta por trabajar en los ámbitos de la biodiversidad y del impacto del cambio climático desde nuevos espacios y ámbitos de trabajo”, afirma Sergio Ponsá.

Por otro lado, ha llegado a un acuerdo con la empresa Fertilizantes del Ebro (FERTIEBRO) y el Grupo Tervalis para disponer tanto de despachos como de laboratorios en las instalaciones de FERTIEBRO en Soses (Segrià). Según Laia Llenas, “este es un paso altamente relevante para el centro, ya que no solo permitirá fortalecer la colaboración y las relaciones estratégicas con una empresa de fertilizantes clave en el ámbito catalán, sino que también facilitará poder empezar a trabajar de forma más activa con las tierras de Lleida, un territorio con retos muy equivalentes con los de la Catalunya central”. Ya hoy en día se dispone de la financiación de tres proyectos europeos en las tierras de Lleida (Balaguer, Menàrguens y Soses), que, asegura Llenas, “permitirán empezar a sentar las bases de trabajo en este territorio y harán que el CT BETA tenga inicialmente al menos cuatro trabajadores a tiempo completo en Lleida”.
Además, en el marco de su actividad relacionada con la gestión y conservación de las nidificaciones de tortuga marina en el oeste del Mediterráneo, también se está trabajando con el Ayuntamiento de Roses para tener, a corto plazo, un espacio propio en este municipio. La posibilidad de disponer de un espacio en Roses ayudará a desarrollar mejor esta línea de trabajo, a través de la cual el CT BETA presta servicio y asesoramiento directo a administraciones locales, nacionales y europeas sobre una problemática muy concreta causada por el calentamiento global y su impacto en la región del Mediterráneo.
Campos de experiencia



Tecnologías Ambientales y Bioeconomía Circular
Las tecnologías ambientales son el núcleo de las actividades de investigación del CT BETA, que se centran en el tratamiento y valorización de residuos sólidos, líquidos y gaseosos procedentes de diversas fuentes. El CT BETA aplica el concepto de biorefinería, combinando tecnologías para avanzar hacia el tratamiento de residuo cero.



Ecología Aplicada y Cambio Global
El CT BETA trabaja en esta unidad para entender cómo los procesos ecológicos pueden utilizarse para desarrollar soluciones innovadoras basadas en la naturaleza para abordar los efectos adversos del cambio global, incluyendo tanto el cambio climático como los impactos antropogénicos. Esta unidad opera dentro del marco general del One Health.



Sistemas Agrarios y Alimentarios Sostenibles
Desde una perspectiva holística, el CT BETA trabaja para aumentar la resiliencia de los sistemas agrícolas, desarrollar estrategias para adaptarse y mitigar los impactos del cambio climático en la agricultura, y promover la bioeconomía circular para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la salud del suelo.



Contabilidad y Optimización de la Sostenibilidad
El CT BETA desarrolla y aplica metodologías para evaluar la sostenibilidad de sistemas complejos, trabajando sobre una base científica con indicadores ambientales, económicos y sociales, y adoptando una perspectiva holística para entender las posibles consecuencias ambientales de distintos escenarios alternativos.



Transición Verde y Digital
Mediante esta unidad, el CT BETA busca contribuir a la transformación verde y digital del sector agroalimentario, desarrollando aplicaciones web y otras soluciones digitales que ayuden al sector a alcanzar sus objetivos de sostenibilidad.



Gobernanza para la Sostenibilidad
El CT BETA busca aumentar el impacto de la investigación y la innovación a nivel local, regional, europeo e internacional, y crear sinergias entre todos los agentes implicados, con un enfoque especial en los responsables políticos involucrados en el desarrollo de nuevas políticas ambientales.



Transferencia, Proyectos Territoriales y Sectoriales
Esta unidad transversal del CT BETA trabaja para promover la transferencia de conocimiento e innovación del centro tecnológico hacia los actores del sector agroalimentario, especialmente en las regiones catalanas, incluyendo empresas privadas y administraciones públicas.
Biodiversidad y Bioindicación
Esta unidad se incorporará en 2025 en colaboración con el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, para promover el conocimiento del estado de la naturaleza a partir de una estructura formada por investigadores y voluntariado. El CT BETA busca la eficiencia en la aplicación de este banco de datos en la gestión del territorio.

El CT BETA visto por dentro

Joan Colón Jordà, investigador del CT BETA desde 2014
“Para mí el CT BETA es una historia de éxito grupal, en la que la oportunidad, las ganas, el esfuerzo, el apoyo de personas clave y, por qué no decirlo, la suerte se encuentran para construir un proyecto de referencia en el mundo de la investigación y en vínculo con el territorio. Después de diez años de trabajo incansable y de pasar por momentos buenos y también malos, es bonito mirar atrás y recordar cómo empezó el proyecto: literalmente con cuatro investigadores, sin pocos más recursos que las ganas de llevar adelante un proyecto de vida y el convencimiento de que hacer ciencia de otra forma era posible. Ahora toca mirar el futuro con ganas e ilusión, con muchos retos delante y pensando en las nuevas generaciones (tanto dentro del BETA como fuera), que tendrán que dar un paso adelante para construir el mundo que queremos y merecemos.”

Nagore Guerra Gorostegi, investigadora del CT BETA desde 2016
“Durante estos ocho años en el CT BETA he vivido el crecimiento y la consolidación del centro, estructurándonos según el conocimiento de los investigadores y potenciando nuestra capacidad para abordar los retos desde una visión muy holística. A lo largo de este tiempo, la evolución del centro ha sido increíble: el crecimiento nos ha permitido ampliar tanto el equipo como las instalaciones, dándonos mayor capacidad para ofrecer soluciones tecnológicas y estratégicas en desarrollo rural sostenible y protección del medio ambiente. Continuamos trabajando de forma cohesionada, con una estrecha colaboración con los sectores agroindustriales y con el objetivo firme de ofrecer soluciones sostenibles y significativas para la sociedad.”

Mercè Boy Roura, investigadora del CT BETA des del 2017
“Poca gente podía imaginarse, cuando se creó el CT BETA, que podía crecer tanto y tan rápido. El BETA ha sido y es un ejemplo de esfuerzo, motivación y mucha dedicación de un grupo de personas jóvenes (ahora quizás ya no tanto…) que han encontrado aquí una puerta abierta de oportunidades para crecer profesionalmente y desarrollar proyectos de todo tipo. A mí me gustaría destacar el hecho de que el BETA esté junto a casa, en Vic, en la comarca de Osona, lejos de las grandes capitales, donde normalmente se concentran centros como éste. Para mí es un placer poder trabajar desde Osona en proyectos de investigación e innovación, participar en proyectos europeos, y en temas tan relevantes como la sostenibilidad y la economía circular, visibilizando las necesidades de los territorios rurales y aportando soluciones a algunos de los retos que tiene la comarca.”

Lorenzo Proia, investigador del CT BETA desde 2018
“Los seis años en el CT BETA han cambiado radicalmente y para siempre mi visión sobre la investigación y la innovación, gracias a un modelo que ha sabido romper de forma irreversible la dinámica que yo conocía del mundo académico. El mayor éxito de estos años del centro, desde mi punto de vista, ha sido mantenerse fiel a su compromiso firme de ofrecer a jóvenes investigadores e investigadoras una oportunidad de desarrollo profesional consolidado en el ámbito de la investigación y la innovación. Este rotundo éxito es aún más relevante si se considera que ha podido contar solo con las ganas, la dedicación y los esfuerzos de un grupo reducido de investigadores visionarios que han perseverado por querer hacer de este sueño una realidad. A pesar del crecimiento exponencial del centro, el equipo humano ha logrado mantenerse fiel a sus valores y su misión, haciendo así el futuro del centro aún más prometedor."

Mireia Aguilera Rodà, gestora de la investigación en el CT BETA desde 2017
“Para mí, formar parte de este proyecto como profesional de la gestión de la investigación ha sido un reto apasionante, que me ha enriquecido tanto en el ámbito del aprendizaje como de la profesionalización, y me ha dado las herramientas para contribuir con efectividad al crecimiento de este centro que tanto significa para nosotros. Formar parte de este crecimiento exponencial ha implicado adaptarse constantemente a retos de gestión que normalmente se desplegarían en años, pero que han permitido a todo el equipo aprender de forma continua, con flexibilidad y resiliencia. Muchos de los profesionales que hoy formamos parte del centro hemos crecido juntos gracias al BETA, y tenemos la certeza de que seguiremos creciendo impulsados por su dinámica. Es un orgullo haber sido parte del camino desde prácticamente los inicios, cuando todos cabíamos en torno a una única mesa redonda a la hora del almuerzo, compartiendo paellas en sábados de trabajo y celebrando cada pequeño éxito. Estos recuerdos me muestran que el BETA es mucho más que un centro de investigación: es una comunidad de personas comprometidas que trabajan con un sueño común.”