Las prácticas clínicas desde tercer curso acercan al estudiante a la parte más humana del oficio de médico

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  • Después de más de dos cursos trabajando teoría y práctica en las aulas, y de contactos puntuales previos con los centros asistenciales, «esta es la primera oportunidad del alumnado de poner realmente sus conocimientos en práctica, y de ponerse a prueba a sí mismos en un entorno profesional real»
  • El alumnado se ha integrado completamente a los equipos médicos de diversos centros asistenciales asociados a la Facultad, que trabajan de manera estrecha y comparten los objetivos docentes

Con el tercer curso de la Facultad de Medicina de la UVic-UCC en marcha, este ha sido el primer año en que los estudiantes que la inauguraron, y que ahora ya están haciendo tercero, han llevado a cabo las prácticas clínicas previstas en el plan docente. Durante seis semanas, a lo largo de los meses de octubre y noviembre, el alumnado se ha integrado completamente en los equipos médicos de diversos centros asistenciales asociados a la Facultad, con la que trabajan asíduamente y comparten los objetivos docentes.

Se trata tanto de hospitales de agudos como de centros de atención primaria, de atención intermedia y sociosanitaria, así como centros de alta especialización, todos ellos en el ámbito territorial de influencia de la Universidad: las comarcas de Osona y el Bages, donde el alumnado lleva a cabo las clases en las instalaciones de las dos unidades docentes territoriales, pero también en l'Anoia, la Cerdanya, la Garrotxa, el Ripollès, el Berguedà o el Solsonès.

Después de más de dos cursos trabajando teoría y práctica en las aulas, y de contactos puntuales previos con los centros asistenciales, «esta es la primera oportunidad del alumnado de poner realmente sus conocimientos en práctica, y de ponerse a prueba ellos mismos en un entorno profesional real», explica Núria Obradors, jefe de estudios del grado en Medicina. También es «una gran oportunidad para ver de cerca cómo es el día a día de la profesión que querrán ejercer en un futuro no muy lejano, y de empezar de ver qué especializaciones o qué ámbitos de trabajo son los que más les gustan», añade.

En esta primera fase de prácticas han participado unos sesenta estudiantes. Entre ellos Artur Aymar, que ha hecho las prácticas en el servicio de medicina interna del Hospital Universitario de Vic; Xavier Batalla, que se ha sumergido en la realidad de los centros de atención primaria de Artés y Santa Maria de Oló, y Alba Herreros, que ha pasado seis semanas en el centro socio-sanitario Sant Andreu Salut de Manresa. Superada esta primera experiencia (les esperan otras tres de similares antes de graduarse) los tres coinciden en destacar como el enfoque de las prácticas les ha permitido acercarse a la profesión de médico desde su vertiente más humana, y concienciarse realmente sobre el compromiso que conlleva.

«En clase habíamos hecho mucha teoría, pero cuando ves al paciente, te das cuenta que el centro de tu trabajo no es la enfermedad en sí, sino el paciente, la persona, que tiene un entorno económico, social, familiar o cultural que le condiciona»

Artur Aymar en sus prácticas en el Hospital Universitari de Vic

El paciente, en el centro de tu trabajo

No fue una casualidad que Artur Aymar, de Barcelona, escogiera el Hospital Universitario de Vic para llevar a cabo sus primeras prácticas, ya que tenía muy claras sus preferencias. «Un hospital medio como este me ha permitido tratar enfermos agudos de forma directa y sentirme muy bien integrado en el equipo porque no es un centro ni demasiado grande ni demasiado pequeño», explica Aymar, que también tenía decidido que quería pasar por el servicio de medicina interna: «es la especialidad que más me llama la atención y las prácticas me han servido para constatarlo».

El día a día del estudiante, durante sus prácticas, solía ser intenso y siempre comenzaba con una sesión clínica con el equipo de medicina interna. «Se hablaba de los casos más complejos, de fármacos nuevos y de pacientes de las consultas externas», explica. Este era el paso previo a la ronda de visitas de los enfermos, el momento idóneo para cumplir con los objetivos más explícitos de estas primeras prácticas, «aprender a hacer una buena anamnesis, es decir, saber preguntar al paciente y hacerle una buena exploración física». Al final del día, cuando los médicos redactaban los informes, Aymar alcanzaba un rol aún más activo: «Mi médico de referencia pedía a sus colegas que yo pudiera hacer prácticas de forma autónoma, bajo supervisión, a pacientes de quienes no conocía el caso», explica Aymar.

«En clase habíamos hecho mucha teoría, pero cuando ves al paciente te das cuenta que el centro de tu trabajo no es la enfermedad, sino el paciente, la persona, que tiene un entorno económico, social, familiar o cultural que lo condiciona», afirma Aymar. «He aprendido la parte más humana de la profesión», concluye.

«La cirugía plástica me sigue atrayendo mucho, pero estoy descubriendo otros ámbitos de la profesión que no me había planteado, de manera que ahora, en tercero, permanezco abierto a todo»

Xavier Batalla (a la derecha) en el CAP de Artés

Constatando que la teoría es sólida

Para Xavier Batalla, de Manresa, hacer sus primeras prácticas en un centro de atención primaria era clave para «tener una visión más holística del paciente» y para «ver casos de todo tipo, desde traumatología hasta oncología, pasando por nefrología y otras especialidades». A los CAP de Artés y de Santa Maria de Oló ha vivido «la proximidad real con los pacientes» y ha podido ver «como las dificultades que sufren algunos de ellos les condicionan la vida y, en consecuencia, la forma de abordar su enfermedad».

Pero, por encima de todo, Batalla ha constatado que, a pesar de que teoría y práctica son «dos mundos aparte y a la vez absolutamente relacionados, que se necesitan el uno al otro». Según el estudiante, «estas semanas me he dado cuenta de que el plan de estudios que seguimos nos enfoca correctamente, que nos estamos formando bien y estamos estableciendo unas bases, entendiendo una serie de cosas que ya en tercero nos permiten entender qué estamos haciendo cuando tratamos con el paciente».

Xavier Batalla trabajó como técnico de ambulancias antes de estudiar Enfermería y seguir sus estudios superiores para trabajar, actualmente, en una unidad de cirugía plástica. Esta trayectoria ligada al ámbito de la salud es la que lo ha llevado a dar un paso más para convertirse en médico.

Batalla se ha aproximado a temas médicos desde otros ámbitos, ya que comenzó como técnico de ambulancias y estudió enfermería y varios másteres y postgrados hasta decidir que quería ampliar sus conocimientos con el grado en Medicina. «La cirugía plástica me sigue atrayendo mucho, pero estoy descubriendo otros ámbitos de la profesión que no me había planteado, de manera que ahora, en tercero, permanezco abierto a todo», concluye.

«Sin salir del aula tampoco aprenderíamos otros aspectos igualmente importantes de la profesión: valores como la empatía a la hora de comunicar malas noticias o el respeto por la intimidad del paciente»

Alba Herreros, en Sant Andreu Salut

Motivación para seguir estudiando

«Las prácticas me han motivado mucho a seguir estudiando, a saber que realmente estoy orientando mi futuro hacia donde me interesa», afirma Alba Herreros, que ha hecho sus prácticas en el centro socio-sanitario Sant Andreu Salud de Manresa. Para la alumna de la Facultad de Medicina, pasar por esta institución también ha sido clave para dar un paso más allá de la teoría: «Los conocimientos teóricos de las enfermedades y sus tratamientos son básicos y, sin tenerlos alcanzados, una estancia de prácticas como ésta no tendría sentido; pero sin salir del aula tampoco aprenderíamos otros aspectos igualmente importantes de la profesión: valores como la empatía a la hora de comunicar malas noticias o el respeto por la intimidad del paciente».

Durante sus prácticas, Herreros ha trabajado mayoritariamente en la planta dedicada a convalecencia, pero también ha pasado por la unidad de geriatría y se ha trasladado algún día al hospital Sant Joan de Déu. «Allí he aprendido a realizar una valoración global del estado del paciente y a distinguir qué características son necesarias para poder ingresar a un centro socio-sanitario», afirma.

Ser estudiante en la Facultad de Medicina

¿Como es estudiar Medicina en la UVic-UCC? ¿Qué rasgos diferenciales tiene la metodología y el modelo docente del grado? En un minuto y medio este vídeo lo explica. Su protagonista es Rajae Bendahmane, estudiante de tercer curso. A través de su persona, y de las diferentes actividades formativas que lleva a cabo en el contexto de la Universidad, la pieza audiovisual enseña cómo es la metodología docente innovadora del grado que, en palabras del decano, Ramon Pujol, "va mucho más allá de la clase magistral y da una importancia especial a la simulación, el aprendizaje a partir de casos clínicos, a la innovación tecnológica, a las prácticas en centros sanitarios en diferentes formatos y desde primer curso, y al trabajo en el laboratorio ".

El vídeo también plasma la proximidad real entre el alumnado y el profesorado de la Facultad a través de un contacto directo, un seguimiento personalizado y clases en grupos reducidos. Para Marina Geli, directora general de la Fundación de Estudios Superiores en Ciencias de la Salud (FESS), entidad titular de la Facultad de Medicina, esta "formación en el profesionalismo médico es vital para conseguir una mirada más humana de la profesión de médico, que parte del convencimiento de que el paciente es el centro, y que hay que tratarlo a él antes que la enfermedad, entendiendo todo su contexto social y cultural ".

Aparte de la protagonista, en el vídeo han intervenido una quincena de alumnos y varios profesores de la Facultad haciendo de extras, así como una estudiante que ha realizado tareas de producción.

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